martes 30 de septiembre de 2008

Tongo y la capacitación nacional de profesores


Tongo y la capacitación nacional de profesores. En Revista SIGNO Educativo del Consorcio de Centros Educativos Católicos del Perú, año XVII, Nº 171, Septiembre de 2008.


Tongo y la capacitación nacional de profesores

Iván Montes Iturrizaga

Luego de evaluar una serie de conocimientos en el profesorado, el Ministerio de Educación emprendió una ardua tarea por ofrecer capacitación en todo el país. Esto, gracias al accionar de los llamados entes ejecutores que se encargan de diseñar e impartir los programas. A simple vista todo esto parece sano e inofensivo, y por tanto, se percibe de manera automática a la capacitación como algo muy valioso para nuestra educación.

Nadie va a negar que de algo podría impactar la capacitación docente en los aprendizajes de nuestros alumnos. Pero lamentablemente, se apela a esta medida como la salvadora y la protagónica, cuando en realidad, tenemos problemáticas mucho más urgentes y que demandarían intervenciones sistémicas. Por ejemplo, la insatisfacción docente, el accionar burocrático de los órganos intermedios, los estilos de gestión de corte autoritario que abundan en las escuelas, el simplismo con que se desarrollan muchas políticas del sector y la precariedad de los recientes estándares para las carreras de educación, entre otros. Paradójicamente, se transmite el erróneo supuesto de que la capacitación es la “llave maestra” para salir de nuestra crisis.

Los cursos para el profesorado son importantes, pero tienen que estar inmersos en un ámbito de política que vele por su calidad y por las condiciones institucionales necesarias para transferir las nuevas competencias profesionales adquiridas. De no existir tales condiciones mínimas, todo seguirá igual y se culpabilizará injustamente al profesorado cada vez que se evidencien bajos puntajes en los estudios internacionales del rendimiento escolar.

Pero ahora todos tienen que capacitarse a la fuerza. No hay más remedio que acudir a las sesiones cada fin de semana y cruzar los dedos para que toque un capacitador bueno. Para colmo, se impone sin razón alguna el insólito paradigma ministerial que propugna la capacitación en matemática a los docentes de inicial, ciencias sociales, humanidades y educación física. Amén de muchos otros cursos que vienen siendo impartidos por capacitadores, que en su momento, habrían sido responsables de nuestra preocupante situación. Existen muy buenos especialistas, pero como siempre son la excepción. De esta manera, se derrocha el dinero de los peruanos, en cursos que de antemano, sabemos que impactarán muy poco en la calidad educativa.

Es probable que el principal escollo de nuestra educación sea el sistema mismo y muchas de las personas que desde ahí lo gestionan. Es al Ministerio de Educación a quien tendríamos que declarar en emergencia en lugar de gastar en medidas cosméticas y poco efectivas. El profesorado también es en parte responsable de nuestra crisis, pero no podemos seguir usándolo como un chivo expiatorio. Menos aún, castigar a gran parte de sus miembros, que no son de la especialidad de matemática, con cursos de álgebra o trigonometría. Este mundo sin razones, llamado Ministerio de Educación, es el primero que debe de dar muestras de sanidad y entendimiento. De no ser así, la canción “¡Sufre peruano, sufre!” del popular Tongo, dedicada a los que salen del país en busca de mejores oportunidades, podría servir muy bien para graficar lo que acontece con el trillado paradigma capacitador de nuestro ministerio. “¡Sufre maestro, sufre!”.