lunes 31 de marzo de 2008

La TV peruana: ¿Enemigo Nº 1 de nuestros alumnos e hijos?

Dr. Iván Montes Iturrizaga (*)

(Publicado en Signo Educativo, Abril de 2008)

Existe un amplio consenso en señalar que la televisión es un medio importantísimo para llevar a los hogares cultura, modelos, entretenimiento, diversión e información de todo tipo. Por tanto, la programación televisiva tiene o debería de tener una legitimidad en la medida en que respete la dignidad plena de la persona humana. Pero a la vez, tenemos que considerar a la televisión en el plano de la colaboración (al menos en su faceta positiva) pues nunca ocupará el papel protagónico que le compete a la familia y en especial a los padres.

Se hace este último señalamiento en vista a que en los últimos años muchos expertos, padres de familia y psicólogos se refieren a la televisión como una entidad con voluntad propia de encenderse en cada una de las casas. Muestra de esto es que muchas de las críticas la responsabilizan de causar agresión, violencia y de los innumerables males sociales que nos aquejan. Pero estos señalamientos, se presentan con frecuencia descontextualizados de los entornos familiares o sociales donde la televisión tiene un lugar especial. En otras palabras, hablamos de la televisión como si la televisión “nos prendiera a nosotros”. Hablamos de la televisión como si la televisión de desplazara autónomamente al cuarto de nuestros hijos para mostrar a horas inadecuadas programas para adultos. Hablamos de la televisión y exigimos de ella aquello que muchas veces no estamos en condiciones de practicar en nuestras propias vidas. Hablamos de la televisión como quien habla de un “otro legítimo” a quien culpabilizamos por lo mal que esta el Perú.

Al fin y al cabo, la televisión no tiene la culpa de la informalidad, del caos vehicular, de las adicciones, del maltrato infantil y de las violaciones a menores. Nosotros tenemos el poder y la libertad para escoger el tipo de programa que más nos convenga o que más nos aporte en un determinado momento. Una cosa es que no nos guste un programa y otra cosa diferente es plantear censura con respecto a estos. Si no nos gusta un programa no lo veamos. Si deseamos que nuestros niños desarrollen el hábito de la lectura, entonces no les pongamos una televisión en el dormitorio. El problema no es la televisión como medio. El problema somos nosotros pues como televidentes o dueños de los aparatos debemos de hacer valer nuestra libertad con responsabilidad y nuestra autoridad como padres, maestros y orientadores.

¿La TV culpable de los males del Perú?

Pero regresando al tema de la programación televisiva y su impacto vemos que no podemos otorgarle tanto peso en la conducta de nuestros alumnos e hijos. Claro está, sería ideal una programación mucho más constructiva y humana. Todos sabemos que el menú televisivo deja mucho que desear y seguramente muchos programas como el de la “abogada de los pobres” tendría que prohibirse por violar una serie de derechos y exponer a menores de edad. Sin embargo, la problemática social no estaría causada por lo que vemos en esa caja enchufada a la pared. Múltiples investigaciones tanto de laboratorio como de seguimiento han demostrado que los modelos humanos son mucho más eficientes que los modelos no humanos (televisivos).

Asimismo, se demuestra que la televisión no siempre causa conductas de imitación o el refuerzo de actitudes negativas. Todo esto debido a que el ser humano no es un receptáculo pasivo de la realidad, sino más bien, que es capaz de confrontar esa realidad televisiva a la luz de sus circunstancias actuales. Aquí es necesario reconocer que en los niños este proceso reflexivo es aún rudimentario y por tanto algunos programas podrían llegar a confundirlos. Pero felizmente la TV no es la única vía de contacto con la realidad y por tanto su impacto debe considerar otros factores y los entornos donde los niños se despliegan. No olvidemos que también tenemos programas infantiles de gran valía que tienen como intención el proyectar mensajes positivos y la práctica de valores. Otros programas no tienen una intención formativa, pero al menos, brindan entretenimiento y no existiría problema alguno con verlos. Seamos sinceros, nosotros como maestros o padres no nos podemos engañar. ¿O acaso vemos siempre History Channel o Discovery Health cuando llegamos a casa después de nuestras labores?

Volviendo al impacto, y siguiendo al psicólogo norteamericano Albert Bandura, podríamos afirmar que los niños estarán más predispuestos a imitar una conducta televisiva (no humana) que corresponda a la dinámica o a los modelos familiares. Por ejemplo, un niño que es expuesto a programas infantiles en donde se hace hincapié en no ensuciar las calles o en no maltratar las plantas reforzará esas conductas positivas en mayor medida si es que en su casa esos valores tienen un lugar especial. De igual modo, y en sentido negativo, si un niño vive en un ambiente conflictivo, violento y poco comunicativo tendrá mayores probabilidades de verse afectado negativamente por toda una serie de programas televisivos con claras muestras de agresividad descontrolada.

No podemos negar que la televisión podría enseñar cosas positivas o negativas a los niños y a los propios adultos. Así, el televidente aprende un conjunto de conductas, hábitos, actitudes y formas de ser. Pero ese aprender no necesariamente se ejercita si es que no se dan las condiciones familiares para ello. En otras palabras un niño puede apreciar en un programa muchas formas de hacerle daño a otro niño (por ejemplo en una serie tan inocente y formativa como “La Familia Ingalls”) pero no repetirá tales comportamientos si es que ha sido criado en un entorno pacífico y de respeto a los otros.


Reflexión final

Tenemos claro que la familia es la principal responsable de la educación de los hijos y de instaurar en ellos modelos positivos. Si la sociedad peruana esta con múltiples problemas la televisión no es la culpable. Tampoco podemos esperar que este aparato sustituya nuestro deber como padres y maestros comprometidos. La sociedad peruana quizás este más enferma que nuestra programación local. Aquí la solución más razonable no sería el seguir extravagantes enfoques pedagógicos o modelos que prohíben a los alumnos todo contacto con la TV. No podemos educar a nuestros alumnos e hijos en una burbuja e instaurarles el miedo. El real desafío radicaría en asumir la responsabilidad de formadores e incluir pautas muy claras para forjar ciudadanos críticos ante la televisión.

En este marco los padres en primera instancia deben de procurar un buen uso de la TV por parte de sus hijos. No solo escogiendo los programas junto con ellos, sino también, acompañándolos y verbalizando con sin sobresaltos los aspectos que merecerían ser aclarados, resaltados o puestos en contexto. Ahora bien, si queremos que esto se cumpla no sería una buena política regalar a nuestros hijos pequeños una televisión para que la coloquen en su dormitorio. Este aparato, ojala uno solo en toda la casa, tendría que estar en un lugar donde se pueda compartir e intercambiar puntos de vista. Un espacio público al interior de nuestros hogares a fin de supervisar inteligentemente, acompañar y estar siempre al tanto (no con actitud policial) de lo que se ve y de lo que se comenta al respecto.

La mejor prevención de los males sociales y de la programación televisiva negativa es el ejemplo que como padres y maestros podemos brindar a nuestros niños. De ser así, es probable que la sociedad mejore y la televisión sea un fiel reflejo de lo bueno que somos como peruanos. Las cosas no se dan al revés ni mucho menos valdría la pena lamentarnos sobre lo mal que andan las cosas en la televisión cuando lo primero que tenemos que hacer es preguntarnos si estamos cumpliendo a cabalidad en nuestro rol de formadores. Lamentablemente, el mundo de los adultos es tan inconsistente muchas veces y no hace más que confundir, desorientar y maleducar. Lo penoso de todo esto es que los niños y jóvenes no tienen el poder de “apagar” a esos malos modelos de carne y hueso con un control remoto. En el mundo real no existe el semáforo de la censura y de ahí que la coherencia es el único camino posible. De nada serviría atacar a la TV cuando en un centro educativo o familia reina la discordia, la agresión, el abuso, el desorden y la falta de comprensión. Miremos primero esa gran pantalla que es nuestra propia realidad, juzguemos y actuemos siempre teniendo como horizonte el despliegue de la persona humana. Todo un desafío que nos corresponde a nosotros y no a la televisión.

13 comentarios:

Ginaelizabetham dijo...

Me parece muy interesante el comentario Ivan, y de hecho creo que hay un problema y es que los padres no pasan tiempo de calidad con sus hijos y creo que eso es un factor importante. Si las personas pasan todo el día trabajando es dificil que puedan ejercer algún control sobre lo que sus hijos ven en televisión y mucho menos sobre lo que sus hijos hacen en general. Lo penoso en realidad es que algunas personas llegan a casa y en lugar de sentarse a cenar con la television apagada, llegan y lo primero que hacen es prender la television en lugar de conversar.

Ivan Montes dijo...

Estimada Gina, concuerdo contigo. Se que hay algunos estudios sobre la Tv y los niños de Lima. Aqui en Arequipa una profesora de la Universidad Católica San Pablo emprenderá un estudio al respecto que valdría la pena comentar en cuanto lo tenga listo. En este marco de lo que comentas en cuanto al papel de la TV en la familia recuerdo la canción del Grupo Río "Televidente".... Televidente, sentado aunque no haya corriente, televidente...... Muchas gracias por tu comentario. Saludos Ivan Montes

Tania dijo...

Son ciertas muchas de las cosas que mencionas en el articulo y lo digo por experiencia propia, puesto que toda mi corta vida he visto toda clase de programas, desde los mas educativos hasta los mas violentos, sin embargo, ello no ha influenciado en mi personalidad ni mi forma de ser, ya que recibi una buena educacion de mis padres, lo cual indica que la television (o mejor dicho, esos programas) no han tenido mayor repercusion en mi persona, tal es asi que estoy totalmente segura de lo importante que es crecer en una familia con principios y valores bastante bien asentados porque si no es de esa manera, no solo la television, sino tambien el internet se convertira en una herramienta manipuladora y terminara controlando las ideas y, por lo tanto, acciones de las personas quienes no pensaran al actuar.

Tania dijo...

Son ciertas muchas de las cosas que mencionas en el articulo y lo digo por experiencia propia, puesto que toda mi corta vida he visto toda clase de programas, desde los mas educativos hasta los mas violentos, sin embargo, ello no ha influenciado en mi personalidad ni mi forma de ser, ya que recibi una buena educacion de mis padres, lo cual indica que la television (o mejor dicho, esos programas) no han tenido mayor repercusion en mi persona, tal es asi que estoy totalmente segura de lo importante que es crecer en una familia con principios y valores bastante bien asentados porque si no es de esa manera, no solo la television, sino tambien el internet se convertira en una herramienta manipuladora y terminara controlando las ideas y, por lo tanto, acciones de las personas quienes no pensaran al actuar.

Tania dijo...

Son ciertas muchas de las cosas que mencionas en el articulo y lo digo por experiencia propia, puesto que toda mi corta vida he visto toda clase de programas, desde los mas educativos hasta los mas violentos, sin embargo, ello no ha influenciado en mi personalidad ni mi forma de ser, ya que recibi una buena educacion de mis padres, lo cual indica que la television (o mejor dicho, esos programas) no han tenido mayor repercusion en mi persona, tal es asi que estoy totalmente segura de lo importante que es crecer en una familia con principios y valores bastante bien asentados porque si no es de esa manera, no solo la television, sino tambien el internet se convertira en una herramienta manipuladora y terminara controlando las ideas y, por lo tanto, acciones de las personas quienes no pensaran al actuar.

Anónimo dijo...

Son ciertas muchas de las cosas que mencionas en el articulo y lo digo por experiencia propia, puesto que toda mi corta vida he visto toda clase de programas, desde los mas educativos hasta los mas violentos, sin embargo, ello no ha influenciado en mi personalidad ni mi forma de ser, ya que recibi una buena educacion de mis padres, lo cual indica que la television (o mejor dicho, esos programas) no han tenido mayor repercusion en mi persona, tal es asi que estoy totalmente segura de lo importante que es crecer en una familia con principios y valores bastante bien asentados porque si no es de esa manera, no solo la television, sino tambien el internet se convertira en una herramienta manipuladora y terminara controlando las ideas y, por lo tanto, acciones de las personas quienes no pensaran al actuar.

Tania Cortez Portugal

Ivan Montes dijo...

Asi es estimada Tania, la TV no nos hace ni nos influye tanto como muchas veces se piensa. Claro que esperamos siempre una mejor programacion, pero la mejor vacuna para que la TV no afecte negativamente (asi como para que la vida real no nos haga daño) es la FAMILIA. De ahi que la primera tarea para recuperar a una sociedad y a un pais en su conjunto sea fortalecer los vinculos familiares y la unidad familiar. Saludos

Anónimo dijo...

Existen toda una tradición investigativa sobre este tema, investigadores emblemáticos como Mattelart con un énfasis sociocrítico y otros con un énfasis más semiótico como Desiderio Blanco,etc., a nivel nacional también hay estudios en especial desde la Universidad de Lima(años 70 y 80), desde una perspectiva de la escuela paralela, etc. Los aportes y comentarios que Iván retoma con mucha criticidad, hacen necesario dimensionar la problemática desde diversas aristas, no sólo lo que aparece en pantalla, sino también otros factores que están detrás de ello, ya que en buena cuenta la programación televisiva es una mercancia que se vende y que la ofrecen los dueños de estas empresas mediales a quienes estructuran un programa y lo venden a las empresas para que éstas puedan anunciar en dichos espacios, puede entenderse que tales productos discursivos están articulados a los intereses y rating de sintonía, pues ellos pagan. La pantalla entra en un espacio familiar indefenso y acrítico, recuerdo que hacen algunas décadas había leído un libro sobre cómo leeral pato donald y a superman, sin duda con un interés ideológico. Ahora bien, los estudios se han concentrado en el análisis de los discursos y no se ha concentrado en el lado del receptor, especialmente cuando se hacen los ratings, pues se apela a preguntas sobre programas vistos, de allí se deduce que el programamás visto tiene "calidad". Creo que como parte de una cruzada nacional, debemos proponer otras alternativas para llenar el tiempo libre y tener mayores oportunidades de re-creación en los diferentes espacios de socialización, en especial en el seno familiar.

Gracias Iván por compartir este espacio.

Raúl Jáuregui Mercado

Ivan Montes dijo...

Apreciado Raul, gracias por tus comentarios. Como dices, una cruzada por buscar armonia e inteligencia familiar es urgente en nuestro pais. Un abrazo. Ivan

Mg Ing Carlos Chavez Monzón dijo...

Me parece muy interesante el análisis realizado sobre la TV Peruana. Desde mi perspectiva hay varios factores que influyen, uno de ellos es ver a la familia holísticamente como una unidad que desde un enfoque sistémico debe estar INTEGRADA con una relación bidireccional de padres a hijos y viceversa, en la cual los padres somos los pilares en la formación de nuestros hijos y debemos ser constitutivos formando una estructura familiar integrada y circular, digo circular por referirme a la retroalimentación que debemos aplicar en la educación de nuestros hijos cuando observamos comportamientos no muy adecuados. La comunicación debe tener homeostasis, es decir, aunque cambien las condiciones iniciales de una generación a otra los valores no cambian y dbemos buscar el nuevo equilibrio que permitar integrar a la familia tratando de entender la Metanoia (forma de pensar) de nuestros hijos para que así la comunicación sea más fluida y el efecto de la televisión será mínima por que las raices de los valores que inculquemos a nuestros hijos será el escudo que impida cualquier mensaje nocivo de la televisión.

Saludos Dr. Ivan Montes, desde Trujillo, su alumno del Doctorado de Educación.

Carlos Chavez Monzón

Anónimo dijo...

bueno el comentario no es del tema, pero no se Ivan pero me parece que podria abrirse cada articulo independientemente pues para verlos todos la lista es mas largaaaaaaaa (no sé si me deje entender)

Anónimo dijo...

Es cierto que la familia es el eje central en la educación de los hijo, pero que sucede cuandeo la familia carece de integridad familiar. Este problema ya esta presente en nuestro país, y la televisión (su programación) está ayudando a desorientar a nuestros hijos. Lo curioso es que a nosotros ver esos programas, como se puede explicar eso. y hay momentos en donde la familia se pone a ver esos programas que nada bueno tienen, ¿ahí si hay unión familiar?. si debemos cambiar tenemos que hacerlo juntos, familia y televisión, el problema aún se puede remediar siempre y cuando orientemos a los niños ya que ellos son los futuros ciudadanos peruanos.
atte.

Angelo

Anónimo dijo...

Seria interesante leer un articulo partiendo de la primicia de un hogar disfuncional.Creo que es aqui donde mas radica el problema.Que soluciones plantearias?.