martes 10 de abril de 2007

Artículo en Semanario - La Investigación en la Universidad

La investigación en la universidad
Dr. Iván Montes Iturrizaga *

(Publicado en el Semanario El Búho, Año 8, Nº 271, del 10 al 16 de Abril de 2007)

Una de las dimensiones inaplazables de la Universidad es su accionar de cara a la investigación científica y tecnológica en cada una de sus formas. Esta faceta de la vida universitaria se constituye en la esencia misma de las intencionalidades formativas ya sea enseñando el oficio de investigador en contextos institucionalizados (grupos de investigación), o también, procurando a través de las diferentes asignaturas la lectura analítica de investigaciones. Ambos aspectos son vitales e importantes a fin de que el alumno se familiarice con el hábito profesional caracterizado por asumir decisiones sobre la base de teorías científicas. Y es ahí, donde se plantea una de las diferencias sociológicas entre un profesional y un técnico. Mientas que el técnico se centra en el cómo hacer el profesional conoce además el porqué (fundamentos), y por consiguiente, podrá generar soluciones creativas y pertinentes ante cualquier problema que se le presente. En este caso, la solución creativa supone una base teórica sólida y debidamente actualizada.

Ahora bien, si nos centramos en el aspecto que tiene que ver con la lectura analítica y crítica de investigaciones, debemos considerar que cada uno de nosotros como profesores universitarios somos responsables por cristalizar esta intencionalidad. Es más, se podría afirmar que una docencia debidamente actualizada debería de incluir entre los materiales de lectura un conjunto de investigaciones recientes a fin de que los estudiantes entren en contacto con las últimas realizaciones en un determinado campo. Las enciclopedias, manuales y colecciones sirven de mucho, pero no tienen la potencia suficiente como para socializar al alumno con los nuevos hallazgos ni con los procesos implicados en la producción de conocimientos científicos y tecnológicos. Es más, lo que muchas veces se publica como tratado o manual ya fue publicado por el autor muchos años atrás en forma de paper o artículo.

Cabe señalar aquí, que no es la intención conseguir que todos los alumnos se conviertan en investigadores. Sino más bien, instaurar en ellos esa necesidad por estar al tanto de los últimos avances en una determinada área. Todo esto, como una cualidad indispensable para todo profesional interesado en alcanzar la excelencia y por ende, servir mejor a la sociedad. Pero esta necesidad surgirá en la medida en que presentemos a los alumnos la producción científica como algo accesible, claro y posible de comprender. Asimismo, se requiere también que hagamos uso de las grandes posibilidades de información que nos brinda hoy la Internet y que formemos en el alumno habilidades intelectuales orientadas a la búsqueda, selección y uso de la información confiable. En este caso, la opción menos recomendada es negar a los alumnos la posibilidad de usar Internet por el simple hecho de que hay información muy dispersa y por desconocer sus ventajas.

Ante todo lo expuesto queda de manifiesto que el impartir una cátedra preocupada por la familiarización del alumno con la literatura científica y tecnológica exige al menos dos cualidades: a) mostrar al alumno una actitud favorable hacia la actualización constante vía la lectura de investigaciones (y de hecho motivar el estudio de las ciencias sociales, la filosofía, el arte, etc); y b) motivar a los alumnos para que a lo largo de toda su formación usen la Internet como una fuente de información válida, pertinente y oportuna para cada una de nuestras materias. De esta manera estaremos seguros de que nuestros alumnos evidenciaran en cualquier trabajo que desempeñen un arraigado hábito profesional por mantenerse al día y enterado por todo lo que acontece en su campo. Para que todo esto ocurra será necesario que los catedráticos investiguen, se mantengan actualizados y propicien verdaderamente el pensamiento crítico en sus alumnos. Lamentablemente, estas características no distinguen mayormente a nuestros cuerpos docentes y de ahí la grave crisis del sistema universitario peruano.