jueves 11 de abril de 2002

SISC 2002
I Encuentro de Investigadores en Sistemas de Información y en Sistemas de Control



Importancia del juicio de pares y el cumplimiento de estándares
para las decisiones evaluadoras de los proyectos
de investigación en C y T

Dr. Iván Montes Iturrizaga
Abstract

La investigación institucionalizada y con lazos estrechos con la comunidad científica internacional se sustenta en una serie de pautas de convivencia científica. Una de esas pautas de actuación es el sometimiento de nuestros proyectos y realizaciones al juicio de pares o expertos en la materia. Estos pares son los únicos llamados a juzgar la valía y la seriedad de cada una de la propuestas. En este caso, de no contar con el juicio de los pares la actividad científica y tecnológica se estancaría. Asimismo, cuando por lo general no se cuenta con el juicio de pares, los examinadores no expertos caen muchas veces en el utilitarismo o en alguno de los ya reduccionismos conocidos. Adicionalmente, es necesario resaltar que las comunidades científicas han desarrollado estándares para obtener, procesar, analizar y divulgar información. En este caso, el grupo de expertos (investigadores con producción seria) son los llamados a observar la falta de cumplimiento de alguno de estos estándares o parámetros para desarrollar investigaciones. Ante lo expuesto, se pretende promover una visión de actividad científica y tecnológica institucionalizada, organizada, rigurosa y libre de reduccionismos (en especial del economicismo).


1. Los científicos como grupo social

Las comunidades científicas, sea cual fuere la disciplina, funcionan cohesionadas en torno a teorías, hipótesis, conceptos, metodologías de aproximación a la realidad y problemas de investigación en marcha. Todo esto, nucleado o vertebrado en torno a normas internacionalmente aceptadas que permite que todos los grupos, programas o centros de investigación de todo el mundo puedan compartir ciertos parámetros de rigurosidad. Sin estos parámetros o estándares sería imposible saber si avanzamos en el conocimiento de ciertos fenómenos o eventos previamente definidos.

Tal es así, que en todas las ciencias y disciplinas tenemos esos parámetros o criterios que nos dicen qué investigación es de calidad y cuales no constituyen procesos De cara a esto las comunidades científicas elaboran y enriquecen con cierta periodicidad sus estándares para garantizar la pertinencia de un proceso investigativo. Son a estas pautas podemos llamar como subproductos de una cultura, grupo o categorización científica determinada.

Ahora bien, si entendemos que una comunidad científica (local, universitaria, nacional o internacional) intervienen personas de carne y hueso llamadas científicos e investigadores tecnológicos, es esperable que ellos intervengan en un conjunto de decisiones y apreciaciones dada su cercanía con los ámbitos y las lógicas de la investigación misma. Veamos esas decisiones:

a) Participar en los procesos de definición de estándares de rigurosidad para el desarrollo y comunicación de investigaciones.

b) Establecer reglamentos de investigación (universidades y / o centros de investigación).

c) Diseñar normas de publicación para revistas especializadas en una determinada área o disciplina.

d) Revisar analíticamente las investigaciones de sus pares.

e) Determinar valía o el aporte de un tema o problema de investigación que se desea investigar.

De estos aspectos citados se deduce la idea de que los pares son los únicos capaces de emitir juicios de valor pertinentes sobre la valía, rigurosidad y solvencia de investigaciones en un determinado campo o área del saber. Asimismo, debemos de comprender que la actividad científica necesita de comunidades de personas (pares) que permitan no solo la toma de decisiones sino también el interaprendizaje. De esta manera, aquella visión del científico solitario (medio loco) proyectada desde los medios de comunicación no corresponde ya a lo que es hoy en día la investigación institucionalizada y de punta.

Esta necesidad de contar con juicio de pares nos lleva necesariamente a la institucionalización de la actividad científica y tecnológica al interior de las universidades, entidades públicas o cualquier forma societal. Lamentablemente, las políticas de investigación de muchas universidades peruanas se centran en el financiamiento de unos pocos investigadores, pero sin la perspectiva de que la investigación requiere de la gesta de grupos institucionalizados, de la división social del trabajo (que va del asistente de investigación al investigador principal) y de una masa crítica conformada por los pares. [1]


Estándares para evaluar los proyectos en C y T

Según lo expuesto en la parte anterior queda de manifiesto la necesidad de que la solvencia técnica, metodológica y valía de un proyecto de investigación deberá de ser una responsabilidad de los pares (sean o no jefes de los centros de investigación). Estos pares deberán aplicar así los estándares de cada disciplina para saber si el proyecto de investigación (intenciones de investigación) reúne los requisitos estipulados como deseables para toda investigación. Ahora bien, si bien este asunto parece muy obvio para todos no lo es así para muchas entidades gubernamentales y privadas que tienen que ver con el desarrollo de investigaciones. Esto, se refleja en las políticas de planificación y evaluación de proyectos donde los evaluadores son personas ajenas a los campos disciplinares o científicos.

En este caso, las prácticas de planificación y evaluación de proyectos en manos de personas que no comprenden el proceso de construcción de conocimiento se constituyen en las formas más confiables para aniquilar el desarrollo de la C y T en un país. A esto se suma el economicismo que hoy en día viene imponiéndose en nuestro país. Este economicismo nos hace ver la sociedad, la investigación, las políticas públicas desde una óptica económica de producción en donde se cree que por arte de magia todos nuestros problemas serán solucionados si desarrollamos empresas rentables. Esto es un claro ejemplo de reduccionismo que se proyecta hoy en día de manera negativa en el plano científico y tecnológico que se traduce en el siguiente razonamiento: "La investigación debe de solucionar problemas técnicos y prácticos relacionados mayormente con la posibilidad de desarrollo económico. Por tanto una investigación vale según la cantidad de problemas prácticos que pueda resolver en el ámbito de la producción. Tal es así que la participación de los empresarios es vital para planificar las políticas de C y T en nuestro país".

Este razonamiento expuesto (reduccionismo económico) no considera que en la sociedad tenemos también problemas culturales, políticos y sanitarios que deben de considerarse. Asimismo, esta postura no considera como vital el desarrollo de la investigación básica y aplicada, más aún, considera que la investigación tecnológica debe de sustituir los otros niveles de investigación. Al final, no se comprende claramente que la investigación tecnológica (que si se desarrolla de cara a las demandas sociales) requiere de la investigación aplicada y básica para poder desarrollarse.



Analicemos ahora este reduccionismo economicista que actualmente viene siendo asumido de manera irresponsable por rectores y autoridades universitarias de nuestro país. [2]

Implicancias del economicismo en la Ciencia y Tecnología

En primer lugar, debemos de tener en claro las diferencias (y relaciones) entre investigación básica, investigación aplicada e investigación tecnológica. A esta última la sociedad (empresa, organizaciones, etc.) la demanda y los investigadores tecnológicos ofrecen soluciones, prototipos y diseños orientados a ser eficientes (solucionar problemas). Es ahí por tanto donde la relación entre científicos (tecnológicos) y empresa -según mi modesto entender - se percibe de manera más nítida. La empresa financia y contrata científicos que en su mayoría (por no decir casi todos) son tecnológicos (tecnología física o social). Otras veces las empresas, lejos de financiar soluciones tecnológicas se apropian de ella pero sin invertir nada en la producción de esas respuestas o diseños tan necesarios. Pero otra dimensión, y queobedece a intereses o motivaciones netamente cognoscitivos en la ciencia básica. Y es ahí donde la sociedad o el extraño a una determinada comunidad científica tiene limitaciones pues no tendrían elementos necesarios para demandarla, y muchas veces, tampoco para comprenderla pues se correría el peligro de confundir "utilidad" con "verdad".

Es así que muchas veces la ciencia básica y aplicada es vista por las personas ajenas a la actividad investigativa como un quehacer de lujo o poco necesario para el desarrollo del país. Esta apreciación se asocia en nuestro país con el marcado economicismo (difundido por entidades gubernamentales encargadas de promover la C y T) que pretende resaltar y enfatizar solamente la investigación tecnológica y la participación empresarial en las políticas de diseño de C y T. Muestra de ello es que se viene privilegiando en nuestro país áreas de la producción, el turismo y aspectos tecnológicos que a pesar de ser tan valía no están equilibrados con las demandas de espacio y oportunidad investigativa que tienen los físicos, químicos, psicólogos, economistas, biólogos, antropólogos o historiadores.

Ante esto, consideramos que si bien es importante escuchar al empresariado de cara a la investigación tecnológica sería muy peligroso que ellos participen y decidan políticas de investigación nacional / regionales tal y como viene ocurriendo en el PERU con populistas dinámicas de grupo donde se desprestigia la investigación básica y aplicada. [3]

La otra dimensión de análisis tiene relación con la visión de desarrollo que impera en una sociedad determinada. Si esta visión es reductivista en lo económico, lo cultural o lo político siempre existirán problemas. En cambio, si nuestra visión es integral nuestras reflexiones acerca del aporte de la investigación tendría que entenderse a la luz de cada uno de los subsistemas sociales (cultural, político, económico y biológico). Por ejemplo, desde una visión integral la validez de la investigación básica podría sustentarse no en la cantidad de problemas prácticos que resuelve sino en que es una actividad que genera cultura (¿ y no es acaso el atraso cultural uno de nuestros principales problemas ?) [4]. Esta visión integral (que tomamos de Mario Bunge y asumimos en esta presentación) que considere que todos los subsistemas sociales son vitales para salir adelante dará cabida a todas las ciencias y disciplinas (véase en el anexo Nº 1 las áreas científicas y tecnológicas de la UNESCO de 1998) promoviendo un desarrollo armónico de la C y T en un país que pretende integrarse a la comunidad científica internacional y a la vez plantear soluciones oaportes en favor de un enriquecimiento de todos nuestros subsistemas. En este caso, para una política integral de C y T es deseable que todos los niveles de investigación y ciencias sean promovidos y considerados como aportatarios al desarrollo nacional. Lamentablemente, las visiones economicistas (reduccionismo) y el querer orientar la investigación solamente hacia la investigación tecnológica (que dicho sea de paso se confunde constantemente con la producción) según el pensamiento empresarial es el paradigma que se viene difundiendo desde muchos centros de pensamiento, instancias gubernamentales y en un buen número de universidades de nuestro país.
Notas

[1] No se vaya entender que estamos promoviendo la unidisciplinariedad como la única vía. En este caso pensamos que a pesar de la multidisciplinariedad siempre los proyectos se rigen por una dominancia disciplinar que de alguna manera nos va imponiendo estándares o criterios de rigurosidad.
[2] Este marcado economicismo atenta drásticamente con los esfuerzos de institucionalizar la investigación científica y tecnológica en pro de una comunidad de pares preocupados por el avance de un determinado ámbito.
[3] En muchos eventos convocados por entes gubernamentales se invita a los empresarios para que ellos prioricen las líneas o temáticas de investigación. Según nuestro parecer, los empresarios deben de ser llamados para opinar sobre las líneas vinculadas con la producción pero por ningún motivo deben de participar en la determinación de prioridades de investigación pues ellos no son parte de la acciones de C y T al no pertencer a comunidades científicas plenamente legitimadas.
[4] Mario Bunge se plantea esta misma pregunta en Ciencia y Desarrollo (1989).

1 comentarios:

Felipe Andrés Lázaro Quispe dijo...

Dice: “c) Diseñar normas de publicación para revistas especializadas en una determinada área o disciplina.”
Digo: Deben ponerse normas, pero básicas, como indicar que se coloque la hipótesis, población, muestra, etc., pero no qué letra, qué tamaño, cuántas líneas, qué subrayar, qué debe ir en cursiva, etc., que perturban la actividad de investigación.
Tampoco imponer algún modelo de trabajar las citas bibliográficas (sea el de la A.P.A., Vancouver u otros) ya que hacerlo significa imponer un modelo sin mayor razón que los conocimientos y las limitaciones de un profesor, independientemente de su experiencia, C.I., Ph.D., etc.
Claro, si alguien desea publicar en una revista específica deberá someterse a los criterios estilísticos y estéticos de la Editorial o institución. Pero si no hay reglamento debe darse la libertad para usar los criterios de forma que sea.
La visión de M. Bunge es interesante, pero de organización errática, confunde la realidad con la representación de tal realidad.
Felipe A. Lázaro Q.