Fuente: Diario Noticias, 6 de Mayo de 2010El regreso del “darwinismo social” a la Educación Peruana
Iván Montes Iturrizaga
El Perú atraviesa por una grave e histórica crisis de infraestructura educativa. Tal es así, que el propio Ministerio de Educación estimó que el 50 % de nuestras escuelas tienen problemas estructurales (cerca de 20 mil establecimientos) y, que alrededor del 10 %, evidencian riesgo de colapso. Esto nos remite a una realidad: aproximadamente medio millón de niños y niñas están en riesgo de vida.
Ante esto, era esperable acciones encaminadas a plantear equidad en cuanto a las condiciones materiales donde se gestan los aprendizajes. Esto, sin lugar a dudas, exigía comenzar por los lugares más pobres, marginales y olvidados del país donde se concentra la mayor cantidad de problemas en cuanto al estado de las edificaciones.
Ante esto, era esperable acciones encaminadas a plantear equidad en cuanto a las condiciones materiales donde se gestan los aprendizajes. Esto, sin lugar a dudas, exigía comenzar por los lugares más pobres, marginales y olvidados del país donde se concentra la mayor cantidad de problemas en cuanto al estado de las edificaciones.
Sin embargo, el actual gobierno se olvidó de las escuelas que requieren urgente atención. Es más, se ha empeñado en ampliar la brecha entre los estudiantes de las grandes urbes y las zonas rurales con la remodelación de los llamados “Colegios Emblemáticos”. Y también, más recientemente, con la creación del Colegio Mayor, entidad donde acuden desde este año los más destacados del país a terminar el último tramo de la secundaria en excelentes condiciones. Todo esto es bueno, pero es inconcebible invertir ahora millones de dólares en escuelas bien construidas cuando tenemos cientos de ellas con los techos a punto de desplomarse.
De esta manera, en lugar de ofrecer igualdad de oportunidades, el actual gobierno se enfrasca en acciones que benefician a los más talentosos y a quienes tienen la suerte de acudir a un colegio público urbano con tradición. Vemos así, como el darwinismo social regresa recargado a la educación bajo una serie de pretextos típicos del neoliberalismo. Paradójicamente, nunca mejoraremos si beneficiamos a unos pocos y excluimos a la mayoría. Menos aún, si creamos un colegio de elite para los mejores cuando no todos los alumnos peruanos están en las mismas condiciones para acceder al mismo
